viernes, 22 de agosto de 2014

Obama No Me Contestó

          El 30 de enero le dirigí en este blog una carta a Barack Obama en su condición de eventual árbitro en el diferendo chileno-peruano sobre el límite terrestre. No recibí respuesta, si bien entre los comentarios de ese blog hubo uno en inglés firmado por “Barak Obama”, pero, siendo el nombre correcto “Barack”, sospecho que la respuesta era apócrifa (todo el mundo escribe correctamente su propio nombre.) Pero, bueno, tarde o temprano el presidente norteamericano, como árbitro designado en el Tratado de 1929, deberá precisar el límite terrestre, si es que las partes no se ponen de acuerdo.

          Pero, si fueran razonables, fácilmente deberían lograrlo. Lamentablemente parecen no serlo: en estos días, al leer la profusión de informaciones sobre el diferendo, he visto sin sorpresa que se omite un dato fundamental: el límite terrestre está clarísimamente fijado en el art. 2° del Tratado de 1929, que dice así: “El territorio de Tacna y Arica será dividido en dos partes, Tacna para el Perú y Arica para Chile. La línea divisoria entre dichas partes, y, en consecuencia, la frontera entre los territorios de Chile y el Perú, partirá de un punto de la costa que se denominará “Concordia”, distante diez kilómetros al norte del puente del río Lluta, para seguir hacia el oriente paralela a la vía de la sección chilena del ferrocarril de Arica a La Paz y distante diez kilómetros de ella".

          Yo en mi blog del 30 de enero invitaba a Obama a hacer la medición conmigo, pues tengo un aparatito que mide la distancia que uno camina o trota, de modo que si ambos partíamos del puente sobre el Lluta podíamos enterar 10 kilómetros hasta tocar la costa, es decir, la orilla, y hallar del “punto Concordia”. Pero como habría un problema para fijar la dirección de la caminata, es más fácil recurrir a Google Earth, como lo hizo mi lector Ciro Cárdenas, y precisar exactamente el punto de la costa que está a diez kilómetros del río Lluta, y él comprobó que se ubica a 18°20’34’’ sur. Ése sería el “punto Concordia”, inicio del límite terrestre.

          Los peruanos sostienen que el mismo está al sur del “Hito número Uno” utilizado por la inepta Corte de La Haya para fijar el límite marítimo, que es el paralelo que pasa por dicho Hito Uno. Si el “Punto Concordia” quedara más al sur que el Hito Uno, se generaría un triángulo de territorio peruano sin mar adyacente, es decir, con “costa seca”. Pero la mala noticia para los peruanos es que mi lector Ciro Cárdenas, al medir mediante Google Earth la distancia de diez kilómetros para determinar el “Punto Concordia”, comprobó que está 996 metros AL NORTE del Hito Uno. Es decir, s.e.ú.o., no hay tal “triángulo peruano” con costa seca ni nada. Simplemente un inicio del límite terrestre al norte del inicio del límite marítimo, con  996 metros de territorio chileno con "costa seca”.


          Estos datos no están contenidos en los ríos de tinta que corrieron en días pasados a raíz del reciente mapa peruano que ha ocasionado la protesta de Chile. Sea como fuere, la solución al diferendo la contiene Google Earth y seguramente Obama o quien lo suceda deberá ratificarlo así y aconsejar alguna solución razonable para el absurdo creado por los incompetentes jueces de La Haya, que fijaron el inicio de un límite marítimo tierra adentro, sin hacerlo coincidir con el límite terrestre fijado en el Tratado de 1929.

miércoles, 20 de agosto de 2014

Verdaderas Mentiras

          Días atrás una voz de mujer joven, que decía ser periodista del programa “Mentiras Verdaderas” de La Red, me llamó para pedirme que asistiera a ser entrevistado por su conductor, a quien yo de pasada había  visto conversando en pantalla con variados personajes que decían cosas truculentas del Gobierno Militar, como evidente contribución de continuidad a la “Campaña Nacional de Lavado Cerebral” que se desarrolla en esta larga y angosta faja de tierra desde 1990 y a la cual Sebastián Piñera hiciera una tan significativa contribución en septiembre de 2013.

No tengo ningún interés en aparecer en la TV y sólo acepto concurrir a ella en cumplimiento de mi misión, bastante solitaria, de casi único cerebro-todavía-no-lavado y que conserva un recuerdo lúcido de la verdad histórica previa a la transformación de los agresores en “agredidos”, de los victimarios en “víctimas” y de los totalitarios en “demócratas”, conjunto de travestidos que le cuestan 300 millones de dólares anuales al erario como compensación por el “injusto perjuicio” que se les ha inferido de no haberles dejado en 1973 transformar nuestra “democracia burguesa” en una “democracia popular” como la de Cuba, Corea del Norte o Alemania del Este.

Entonces acepté ir a “Mentiras Verdaderas” el martes a las 22.30. Mails y llamados posteriores a la invitación añadieron que también iría el ¿ex? guerrillero del FPMR, Enrique Villanueva Molina, recientemente premiado por un juez de izquierda con una pena de “libertad vigilada” como co-autor intelectual del asesinato de Jaime Guzmán, en cuya condición ha sido incansablemente entrevistado por todos los canales de TV y otros medios interesados en conocer su interesante versión sobre la historia de Chile desde 1973 a la fecha. No me importó compartir el panel con dicho personaje, porque tengo la seguridad de conocer algo a lo cual él no le tiene ningún respeto, pero que siempre ha prevalecido a lo largo de la historia de la Humanidad, aunque no en el Chile actual todavía: la verdad.

Entonces recibí un llamado adicional de una productora periodística, pidiéndome adelantar mi llegada y estar a las 22 horas en  el canal, con lo cual cumplí. Fui llevado por una amable jovencita a una sala donde no se podía ver el programa, pero en la cual había tres vasos de Coca Cola o algún sustituto del mismo color y un plato de sándwiches que no probé. Conversé con ella de diversos temas, hasta que se asomó un personaje de barba breve que me hizo una sorprendente advertencia: yo no debería, me dijo, tratar con “lenguaje denigrante” al ex guerrillero. Después entró el conductor y me saludó brevemente, sin decirme nada. 

Pasó el tiempo y hasta la jovencita simpática se aburrió y se fue. A alrededor de las 23 horas me condujeron a un pasillo del edificio, donde había una cámara. Me pusieron unos audífonos y me sentaron en una silla pequeña pero elevada desde la cual podía ver en el suelo un pequeño televisor en blanco y negro que transmitía la entrevista en el set principal, y a la cual yo había creído ser invitado, del conductor al ex guerrillero Villanueva que, según todo indicaba, ya llevaba largo tiempo en cámara. El programa constituía una apología de la labor del FPMR y de sus proezas. Noté que periódicamente aparecía mi imagen, trepado a la silla pequeña y alta en un pasillo, donde yo parecía tener los ojos cerrados y el labio inferior levemente caído. Supongo que era para que los telespectadores se rieran. Además, cada cierto rato mi lamentable imagen se congelaba, así es que dejé de mirar hacia abajo al televisor en blanco y negro y cerré la boca. Mientras, el ex guerrillero seguía en su extenso panegírico de sus patrióticas actividades, abundantemente estimulado por el conductor. Éste se dignó dirigirme algunas preguntas a través de los audífonos, lo que me permitió formular desde mi exilio en el pasillo tres o cuatro observaciones en defensa de la verdad histórica, en medio del torrente de la apología del FPMR que se desarrollaba en el set principal del programa.

A esas alturas se me hizo evidente que había caído en una trampa izquierdista y que sólo debía escapar cuanto antes del ridículo a que estaba siendo expuesto.

Alrededor de las 23.30 pude por fin bajar de la silla alta y pequeña del pasillo y abandonar el nuevo local de La Red en Quilín, acompañado de la amable joven que me había recibido, a la cual pregunté quién era el dueño del canal, y me respondió que un magnate mexicano de la TV. Inmediatamente lo supuse cómplice de las tropelías de la extrema izquierda en su estación chilena.

Al regreso a mi hogar a la medianoche tuve una hostil recepción, mientras en La Red continuaba la apología del Frente. En mi casa fui víctima de manifestaciones presenciales y telefónicas de crítica por haberme prestado a ser objeto de un vejamen televisivo tan ostensible y lamentable. 

A todo respondí que lo hacía en aras de salvar a la Patria de las “tinieblas del error”, pues hoy está secuestrada permanentemente en manos de la extrema izquierda y los kerenskys, auxiliados por una “Derecha Muerta Caminando”, integrada por desmemoriados, tránsfugas, arrepentidos y panegiristas de Aylwin y de su carnal Piñera. La una y la otra nos llevan de la mano a convertirnos en el próximo Brasil, que a su turno será la próxima Argentina y ésta la próxima Venezuela, que se transformará a su vez en la próxima Cuba, mientras se pierde en la noche de los tiempos el recuerdo de la que alguna vez fuera descrita como “la joya más preciada de la corona latinoamericana”.

lunes, 18 de agosto de 2014

El País Donde Nada es el Colmo

          Veo en la televisión a un ciudadano tranquilo y satisfecho, haciendo declaraciones a Canal 13. Nada lo inquieta. Se trata de Enrique Villanueva Molina, frentista “condenado” (es una manera de decir) por su participación en el asesinato de Jaime Guzmán, pero completamente libre. Porque la pena le fue remitida por el ministro sumariante. “Libertad vigilada”. Por contraste con las decenas de militares hoy presos en virtud de “presunciones” de haber cometido delitos en su lucha contra terroristas hace treinta o cuarenta años. La responsabilidad de Villanueva Molina está plenamente probada, no lo eximen de ella ni la amnistía ni la prescripción ni la cosa juzgada, como a los militares, pero él está libre y éstos no. Eso se llama “igualdad ante la ley a la chilena”.

Además, Villanueva puede tener la certeza de que la Oficina de Derechos Humanos del Ministerio del Interior no va a recurrir contra la sentencia que le remitió la pena para que se le condene a presidio efectivo, como lo hizo, bajo el gobierno de Piñera, la citada oficina en el caso de tres marinos, un carabinero y un detective cuya pena había sido remitida por el ministro sumariante y confirmada por la Corte de Apelaciones. El recurso del gobierno de Piñera logró que la odiosa sala penal de izquierda (con integrante DC) de la Suprema les aumentara la pena a cinco años y un día de presidio efectivo. Ese ensañamiento Piñera-izquierda- DC contra los militares no es extensible a los terroristas. ¡Qué envidia deben sentir esos infortunados oficiales y suboficiales hoy injustamente presos por la buena fortuna del guerrillero Villanueva!

          Éste, en sorprendente entrevista televisiva, ha revelado al periodista Jorge Hans, de Canal 13, algo que en cualquier país serio habría llamado a escándalo, pero acá, donde nada es el colmo y se vive en una atmósfera de cinismo general, no provoca ninguno: que la fuga de frentistas de la Cárcel de Alta Seguridad en 1994, entre ellos del autor de los disparos contra Jaime Guzmán, Ricardo Palma Salamanca (hoy residente en Cuba), había contado con la complicidad de las autoridades.

          Villanueva señaló, en efecto, que: 1) Se había agrupado a los frentistas en un solo recinto, para facilitar la fuga, pues si hubieran seguido separados, como lo estaban, ella  no habría podido materializarse; 2) Que se cambió el armamento de los gendarmes de la torre de vigilancia por uno de escaso poder de fuego; 3) Que los guardias más experimentados fueron reemplazados por elementos bisoños y sin experiencia; y 4) Que los mismos ni siquiera dispararon contra el helicóptero suspendido en el aire a pocos metros, mientras sustraía a los presos.

          Esto, que yo denuncié documentadamente en 2008 en mi libro “Terapia para Cerebros Lavados”, pág. 371, fundado en el testimonio de un dentista a quien un funcionario de Gendarmería le había referido los mismos hechos, se añade a la situación de público conocimiento de que la misma Gendarmería contrató a la guerrillera belga Emmanuelle Verhoeven (pareja del jefe del FPMR, Galvarino Apablaza, este último hoy impune en Argentina), para atender a los presos del grupo en la Cárcel de ¿Alta? Seguridad, lo que hizo tan bien que estaban todos listos para la fuga en el momento apropiado. Verhoeven, como todo frentista que se precie, goza hoy de libertad en Alemania, donde estuvo brevemente detenida "pro forma", tras una tibia petición de extradición chilena.

          Bueno, no es raro que una denuncia hecha por mí haya sido pasada por alto en “el país de los cerebros lavados”, pero cuando un frentista confirma esa denuncia se podría haber esperado alguna reacción de alguien. Y no ha habido ninguna. Ninguna. Cero eco para las declaraciones de Villanueva en Canal 13.

          Otro terrorista, Héctor Maturana Urzúa, indultado por el Presidente Aylwin y hoy con trabajo garantizado en Bélgica, ha vuelto al país porque ya cumplió el plazo. Responsable de haber disparado a los cinco miembros de la comitiva del Presidente Pinochet muertos en el atentado de 1986, también fue condenado por el asesinato de un teniente de Carabineros, Juan Carlos Amar, en 1989.

          Aylwin lo perdonó, por supuesto, y hoy se pasea ufano por Chile. El mismo Aylwin que solicitó ya en 1991 a la Corte Suprema no aplicar la amnistía a los militares que hoy, septuagenarios y octogenarios, purgan condenas injustas en celdas de dos por tres metros en Punta Peuco, donde todos han sido hacinados tras la iniciativa de Sebastián Piñera de cerrar el Penal Cordillera. Aylwin y Piñera se admiran mutuamente por las cosas que hacen y dicen y muchos en la derecha también los admiran. El otro día oí al actual presidente de la UDI, en un seminario, convocar a los asistentes a “cuidar al Presidente Piñera” ¿para que en 2018 cambie a los militares de Punta Peuco a una cárcel común? Y todos nos enteramos de que ICARE, entidad de empresarios que yo suponía mayoritaria, sino exclusivamente de derecha, le dio el “Premio a la Trayectoria” al ex presidente Aylwin. “Trayectoria digna de premio”: inducir a los militares a derrocar al régimen marxista y después formar una comisión para crucificarlos “urbi et orbi” por eso y abogar porque no se les aplique la amnistía. Con esta derecha ¿quién necesita una izquierda?

          Siendo así las cosas, no podemos extrañarnos de nada. Aunque los terroristas se paseen impunes por el país mientras quienes nos libraron del destino totalitario que ellos nos iban a deparar mueren, se suicidan de desesperación o vegetan ancianos y enfermos, ilegal e injustamente presos en un penal hacinado.

          En el Chile de hoy ya nada es el colmo. Todo pasa. La izquierda manda, no hay justicia y se vive en un estado permanente de cinismo general. Y la derecha, esa "muerta caminando", aplaude. 

viernes, 15 de agosto de 2014

¡Cuidado! La Mayoría No Confía en Ustedes

          Chile es menos izquierdista de lo que la gente cree. La última encuesta CEP confirma, además, que éste es un país predominantemente apolítico, pues la mayor parte de la gente (47%) se niega a encasillarse en la derecha, que tiene el 12%, el centro, que tiene el 13% o la izquierda, que tiene el 21%. Un 61% manifiesta que jamás habla siquiera de política, siendo que, a juzgar por los medios, uno diría que alrededor de ella giran los principales intereses de la gente. Pero, y esto es muy importante, el poder lo manejan los políticos. Pues la mayoría apolítica ni siquiera va a votar. Entonces la izquierda, aliada con el centro, controlan el Gobierno, el Congreso y el Poder Judicial, siendo que estos dos últimos son los entes que menor confianza suscitan en la ciudadanía, siendo el tercero de ellos y menos confiable de todos el conjunto de “los que manejan todo”, es decir, los partidos políticos, en quienes confía apenas el 10% de la gente  (esto último lo dijo otra encuesta, la más reciente Adimark).

          A todo esto ¿en qué entidades la gente confía más? En dos que “ni pinchan ni cortan” en la conducción del país: Carabineros (56%) y Fuerzas Armadas (51%). Pero son políticamente débiles. Si los primeros replican con sus armas a los delincuentes, los exoneran. Si los segundos abren la boca para opinar, los llaman a retiro por sediciosos, como en el caso de un general que alabó al gobierno de Pinochet. Y sus “caídos tras las líneas enemigas” en el combate al terrorismo marxista ni siquiera tienen derecho a que rijan para ellos las leyes que se aplican a todos los demás. Por tanto, no hay nadie más débil hoy en la sociedad chilena que aquellos en los cuales ésta más confía, con la única excepción de los que están por nacer, cuya muerte el poder político se apresta a autorizar por circunstancias ajenas a ellos y aunque no hayan sido de su responsabilidad. Es que no votan, no desfilan por las calles y ni siquiera pueden pintar muros con grafiti de protesta.

          Las entidades que suscitan mayor rechazo ciudadano son el Congreso (50% vs. 18%) y, con toda razón, los jueces (75% vs. 9%). Es la única sanción que reciben estos últimos por reírse de las leyes en la forma en que lo hacen.

          La Nueva Mayoría gobernante tiene una aprobación de 30% y una desaprobación de 29%. El margen sería preocupante por lo estrecho si no fuera porque la Alianza opositora tiene una aprobación de 20% y una desaprobación de 40%. Pero el Gobierno mismo tiene una aprobación de 50% vs. una desaprobación de 29%.

          Además, las cosas que se propone la Nueva Mayoría no son respaldadas por la verdadera mayoría, la de los ciudadanos. Por ejemplo, el 29% cree que la Reforma Tributaria empeorará su situación, versus el 15% que  cree que la mejorará.

          A la Reforma Educacional no le va mejor: el 59% prefiere la educación particular subvencionada, contra la cual dirige sus fuegos la Reforma Educacional del Gobierno, versus 35% que prefiere la educación municipal, a la cual el Gobierno busca destinar cada vez más recursos y establecer como monopolio.

          Y los tres propósitos centrales de la Reforma Educacional, propósitos que fueron dictados por la calle, carecen de respaldo mayoritario, pues la mayoría prefiere que haya lucro (49% vs. 42%), que haya copago (52% vs. 37%) y que haya selección en los liceos de excelencia (54% vs. 39%). Sólo se opone a la selección por motivos religiosos.

          También la mayoría rechaza la gratuidad universitaria total (57% vs. 38%) y también rechaza la enseñanza estatal única, que tiene 41% de apoyo, frente a una mayoría de 51% partidaria de que la gente elija establecimiento educacional.

          Una y otra vez el sondeo confirma que la mayoría prefiere tener libertad de elegir.

          Y si bien él revela que Bachelet le da confianza a la mayoría (56% vs. 37%, que no se la tiene), al mismo tiempo esa mayoría estima que su gobierno es débil (48% vs. 42%).

          Y otra cosa reveladora de conservadurismo de la mayoría es el rechazo al izquierdismo extremo: las figuras con más rechazo en la política nacional son Camila Vallejo (44%), Camilo Escalona (la gente se quedó con lo de los “chupasangres”, y lo rechaza el 38%), Guillermo Teillier (35%), Lily Pérez (en acelerado tránsito hacia la izquierda, 34%)  y Osvaldo Andrade (33%).

          ¡Cuidado, extrema izquierda gobernante, la mayoría los está mirando y no está de acuerdo con ustedes! Y, en cambio, sí confía en… (autocensurado).

miércoles, 13 de agosto de 2014

24 Segundos

          Se informó que cuando en Angola la preguntaron a la Presidenta por el legado de Salvador Allende, se demoró 24 segundos en responder (una eternidad para una conferencia de prensa), para luego decir que ambos tenían el mismo desafío: construir un país con menos injusticias y desigualdades. Y zafó.

          Pero seguramente en esos 24 segundos a ella le deben haber pasado por la mente muchas imágenes que no podía ni quería verbalizar, pero que eran constitutivas de la verdad histórica. Pues ella bien sabe que el legado de Allende fue un país en ruinas (“queda harina para pocos días más”), dividido por el odio (“la momia al colchón, el momio al paredón”), en el cual se hablaba de una inminente guerra civil, cuyo saldo de muertos previstos oscilaba entre cien mil, según los optimistas, y un millón, según los pesimistas (entre los cuales estaba el Comandante Pepe, que le anticipó precisamente esta última cifra a la periodista Nena Ossa en entrevista en el sur).

Ella también sabe, y seguramente lo recordó en esos 24 segundos, que era un país con un gobierno empeñado en poner toda la enseñanza bajo control estatal a través de la ENU. (Esta parte del legado ella la está tratando de reeditar al pie de la letra). Y sabe que dicho gobierno estaba empeñado en pertrechar a grupos armados de izquierda nacionales y extranjeros para tomarse todo el poder por la fuerza. Esto se lo confesó implícitamente el propio Allende a un periodista del “Neue Zürcher  Zeitung” de Suiza ¡creyendo que era del “Neues Deutschland” de la Alemania comunista! Es una anécdota sabrosa: cuando el primero le preguntó si iba a haber nuevas elecciones en Chile, Allende sintió que a otro marxista podía confiarle la verdad y le contestó: “No, camarada, no seamos tan pesimistas”. Y el diario suizo lo reprodujo textual. Gran bochorno. Esta es mi anécdota favorita de Allende, aún más que las evidencias que lo presentan recibiendo simultáneamente sobornos de empresas norteamericanas y del KGB soviético, al cual servía bajo la chapa de “Líder”.

En ese tiempo el golpe totalitario lo anticipaban el senador Aylwin y otros en el Congreso (cosa que aquél ha olvidado, como tantas otras). Y también la intención golpista la evidenciaban los “compañeros de Tropas” cubanos del general de la Guardia, admitidos a territorio nacional sin la autorización del Congreso, como lo exigía la Constitución.

Todo eso debe haber pasado por la mente de la Presidenta en los 24 segundos, más la imagen de aquel país que no podía pagar su deuda externa y sufría la mayor inflación de su historia y del mundo en ese momento y el mayor déficit fiscal que podía recordarse.

Entonces, tras esos terribles segundos ella debe haber sentido la tentación irresistible de decir “paso”. Pero valerosamente decidió no hacerlo y, en cambio, dio una respuesta perfectamente adecuada para una nación y un mundo que a estas alturas tienen el cerebro perfectamente lavado acerca de la verdad de lo que ocurrió en Chile entre 1970 y 1990 y cuya “bestia negra” es, por esas ironías del destino, precisamente quien encabezó la tarea de salvarlo, reconstruirlo y convertirlo en la sociedad más próspera de América Latina.

Ubicación de la cual la depositaria del legado de Allende parece empeñada en removerlo dentro del más breve plazo, dando así, en último término, cabal cumplimiento al referido legado.

lunes, 11 de agosto de 2014

A la Libertad No la Defiende Nadie

          El país está gobernado por los enemigos de la libertad. Los adversarios del régimen, que, se supone, deberían ser los defensores de ella, en lugar de jugar ese papel se pliegan al sistema diseñado para suprimirla y se limitan a sugerir paliativos.

          Proponen recetas para “fortalecer la educación pública”, cuando lo que deberían propiciar sería el fortalecimiento de la educación privada, es decir, la libertad de enseñanza, la libertad de programas, la de fundar y elegir establecimientos educacionales de todo nivel. Y la plata del Estado para que los pobres puedan también ejercitarla está, pero la despilfarra la burocracia estatal.

          Ayer domingo en “Tolerancia Cero” los panelistas de centro e izquierda insistían en que el senador Allamand (RN) expresara los “principios” que inspiraban a su sector en el tema educacional. Expresó varios, pero aquéllos les negaron la calidad de “principios”. Y en ningún momento mencionó el fundamental: la defensa de la libertad.

          En “El Mercurio” de hoy 11.08.14, la senadora Ena von Baer (UDI) también define la posición de su partido ante la reforma educacional y tampoco menciona la libertad de las personas para enseñar y elegir enseñanza como el principal valor amenazado por la iniciativa del régimen socialista.

          En el fondo, la libertad está en juego en Chile, pues todo lo que se propone realizar el actual gobierno está dirigido contra ella.

La reforma tributaria persigue que el Estado se quede con una mayor parte de lo que las personas generan con su trabajo, es decir, reduce la libertad de los chilenos para disponer de lo suyo.

La reforma educacional expresamente busca prohibir que las personas se ganen la vida ejercitando su libertad de enseñar, al vedar el lucro, que es la ganancia obtenida en un trabajo. ¿Quién va a dedicarse al emprendimiento de enseñar si no va a poder generar ningún excedente para financiar su inversión y sostenerse a sí mismo? También busca prohibirles a las familias mejorar la educación de sus hijos mediante el copago. Y, finalmente, veda a los colegios la libertad de seleccionar alumnos, la que es consustancial a una libre competencia educacional en que prevalezcan los mejores y que, por consiguiente, haga progresar el nivel de la educación.

Y conste que esa prohibición envuelve una gran hipocresía, pues el pivote fundamental del actual socialismo educacional chileno es la selección, la Prueba de Selección Universitaria, PSU, fuente de rentas monopólicas para el ente estatal que la genera y, además, primer eslabón de la cadena oficial que impide a los colegios tener libertad de programas, pues los alumnos deben rendir la PSU según los “Contenidos Mínimos” (que son “Máximos”) fijados por el Ministerio de Educación, para que sus alumnos aspiren a entrar a la universidad gozando de subsidios.

          En fin, también es evidente la ofensiva del Gobierno para terminar con la libertad de elegir en el sistema de salud, revelada por la comisión que formara la Presidenta y que terminará en un plan único y “todos a Fonasa”; y la cuña de la “AFP estatal” para liquidar también a mediano plazo la misma libertad para elegir institución previsional. Fin a las isapres y a las AFPs.

          Todos sabemos que después viene, pues está sólo transitoriamente postergada, “la madre de todas las batallas” contra la libertad, la reforma constitucional, cuyo fin principal, si no único, es dejar pendiente de un hilo al derecho de propiedad, para que pueda ser desconocido por el Congreso por mayoría simple en cualquier actividad y a la menor petición que formule “la calle”.

          Así se está cavando la tumba del “modelo chileno” que dio libertad y bienestar al país y que lo llevó desde ser el último en 1975 a ser el primero hoy en términos de ingreso por habitante en América Latina.

          Benjamín Franklin escribió: “Aquellos que pueden renunciar a la libertad esencial por conseguir una pequeña seguridad transitoria, no  merecen ni la libertad ni la seguridad”.

sábado, 9 de agosto de 2014

Júpiter Ciega a Quienes Quiere Perder

Lo creían los romanos y yo ahora se lo informo a los chilenos de hoy, de cuyos programas educacionales socialistas, dictados por el Despotismo No-Ilustrado del siglo XXI, ha sido excluida la Historia de Roma.

Pues Júpiter ha cegado al lector oficial de la carta astral del régimen, Pancho Vidal, quien les advierte a los DC (“El Mercurio”, 09.08.14) que si vienen con cosas y dejan de ser los dóciles kerenskys de siempre estarán perdidos, porque la izquierda es más fuerte que ellos. Y ejemplifica su aserto con las derrotas de Soledad Alvear a manos de Carlos Montes en Santiago-Oriente y de Alberto Undurraga a manos de Guido Girardi, en Santiago-Poniente.

          Pero sucedió todo al revés: fue el izquierdismo extremo de la Nueva Mayoría el que mandó votos DC hacia la derecha y condujo a que muchos de sus simpatizantes moderados se asustaran y buscaran refugio en RN, y votaran por los candidatos de ésta, Ossandón en Santiago-Oriente y Allamand en Santiago-Poniente. Antes la UDI había superado a RN en ambas circunscripciones: Bombal a Allamand y Longueira a Lily Pérez en la primera; Jaime Guzmán a Miguel Otero y Jovino Novoa a Ángel Fantuzzi en la segunda. ¿Por qué, pese a eso, en 2013 los candidatos RN vencieron a los UDI en ambas circunscripciones? Porque parte del electorado DC desertó de la Nueva Mayoría, dominada por la izquierda y, en particular, por el comunismo.

El año pasado Carlos Montes no tenía por dónde superar a la imbatible Soledad Alvear en Santiago-Oriente, pero lo hizo y se quedó con el sillón senatorial. Claro, también fue elegido gracias al sistema binominal, porque sacó menos votos que Golborne (UDI), que salió segundo después de Ossandón (RN). ¿Qué había pasado? Lo que antes dije y Vidal no advierte: el electorado DC moderado emigró hacia la derecha. Y, a raíz de la actual Revolución UP 2.0, sigue y seguirá haciéndolo.

          Por eso Gutenberg Martínez, marido de Soledad Alvear y que ve mejor debajo del agua que Pancho Vidal, ha vuelto por sus fueros en la DC, al darse cuenta de que dicha segunda revolución marxista terminará por liquidar a su colectividad. De esto se percatan todos en la DC, salvo tipos irredentos como Pizarro y Lorenzini.

          La revolución la está llevando a cabo la UP 2.0, encabezada por Michelle Bachelet, y hoy está marginando masivamente de la Nueva Mayoría al electorado moderado de  la DC. Porque las bases de ésta están sufriendo las consecuencias de la revolución marxista. Una señora de aspecto modesto, cuyo hijo se educaba en un colegio particular subvencionado, donde ella aportaba un copago, tras la reforma estatista de Nicolás Eyzaguirre deberá dejarlo, porque ese colegio se transformará en particular pagado y costará $165 mil mensuales que ella no puede pagar. ¿Su destino? La educación estatal, gratuita pero de inferior calidad. La madre le dijo entonces a la TV: “¡Eyzaguirre consiguió bajar a mi hijo de los patines”! Es decir, ella comprende perfectamente lo que está pasando: que se está “nivelando para abajo”. Fue lo que el ministro anunció que haría y ya está sucediendo. La gente quedará peor y la educación chilena también será peor. Cada vez más chilenos se dan cuenta. Y fue el propio ministro el que usó el ejemplo de "los patines.”

          Ahora la misma revolución afectará a la salud. “Bajarán de los patines” a los cotizantes de isapres. La comisión encargada por Bachelet del tema recomienda medidas que implicarán el paso de todos a Fonasa, es decir, la re-estatización de la salud en Chile. Los que emigren al sistema estatal quedarán peor y los que ya estaban en él también, porque si las esperas son excesivas ahora, lo serán mucho más cuando saturen al Fonasa los llegados de las isapres. Hablamos de un millón y medio de afectados de rentas medias. Típico electorado DC. La izquierda lo está echando de la Nueva Mayoría, pero sin él ésta no volverá a ser gobierno.

          Júpiter ha cegado a Pancho Vidal. Él amenaza a la DC con que la izquierda es más que ella y debe inclinarse ante la misma, como lo probaría que Montes ganó a Alvear y Girardi a Undurraga. Pero la izquierda sin la DC es sólo otra UP. Y muchos DC prefieren las isapres a Fonasa y la educación particular a la estatal y extensos sectores medios que no son DC también. Y el Gobierno les está quitando su libertad de elegir. En cambio, la oposición les está ofreciendo defendérsela. ¿A dónde se van a ir? ¿Por quién van a votar?


Los únicos que no lo ven, entre ellos Vidal, están cegados. Los romanos dirían que es porque Júpiter los quiere perder.