lunes, 21 de julio de 2014

"Y Dijeron que Estaba Bien..."


“Y todos dijeron que estaba bien…”, fue la frase reiterada por la hija del pastor Billy Graham, cuando le preguntaron por qué Dios permitía que el mundo estuviera como estaba. Ella respondió que no era culpa de Dios, sino precisamente de que el mundo contravenía de manera sistemática la ordenanza divina y, cada vez que lo hacía, “todos decían que estaba bien”.

          Acá en Chile lo estamos viviendo. Cuando “la calle” se tomó la ídem en 2011 nadie prestó mucha atención a lo que decían los jóvenes revolucionarios que desfilaban, destruían y agredían. Tan poco se les oyó lo que decían que el entonces Presidente, aludiendo en la ONU al movimiento estudiantil, lo proclamó como “noble, grande, hermoso”, empleando sus tres sinónimos de rigor, pese a que el primer paso de la revolución así iniciada era deponerlo a él.

          Pero en el fondo y en la forma lo que pedían los líderes de ese movimiento era que a los chilenos se nos privara de la mayor parte de nuestras libertades. Desde luego, tratándose de líderes estudiantiles, la primera en caer debía ser la libertad de enseñanza. Pues querían un único educador, el Estado. Manejado por ellos, naturalmente. Precisamente lo que está buscando hacer ahora su representante más genuino, Eyzaguirre.

          Lo notable es que había unanimidad de opiniones (con la excepción de este blog, naturalmente, pero es una excepción tan insignificante que nadie la tomó en cuenta) expresando que las peticiones del movimiento “noble, grande, hermoso” eran “legítimas”. Se decía que, claro, los atentados y agresiones de los “encapuchados” no estaban  bien, pero casi se insinuaba y desde luego se aceptaba que los delincuentes actuaban al margen de los organizadores de las marchas, lo que no era así. Eran de los mismos. Y, que se sepa, no hubo uno(a) solo(a) condenado por los delitos que cometieron, muchos de los cuales quedaron filmados en toda su flagrancia.

          La secuela natural de todo ello fue que el gobierno de tan benévolo juicio hacia ellos fue estruendosamente derrotado en la elección que venía y el 62% de los votantes puso el poder en manos de sus oponentes, los representantes de “la calle”, acompañados por la infaltable decoración de los Kerenskys de siempre. Nunca he compartido el argumento de que ese 62% de votos sólo eran el 24% de los ciudadanos inscritos, porque aquellos votantes constituían una “muestra” tan grande del “universo” ciudadano que estadísticamente uno puede concluir que los no votantes tenían una opinión similar a la de los que sufragaron. Entonces, la realidad es que una mayoría significativa de la ciudadanía votó por perder sus libertades. Y el gobierno elegido por esa mayoría se ha dedicado a realizar la tarea. "Y todos dicen que está bien..."

          Pues lo más grave ha sido la aquiescencia de sus opositores, que manifiestan que sí, que está bien darle más recursos al Estado, con lo cual las personas pierden una parte de la libertad de administrar su patrimonio; que sí, que está bien emplear esos recursos en una reforma educacional, sabiendo que el gobierno quiere terminar con la libertad de enseñanza; que sí, que está bien que el SERNAC pase a ser juez y parte para vigilar y sancionar a los empresarios con un enorme arsenal de facultades adicionales; que sí, que está bien que las grandes tiendas pierdan su libertad de poner término a sus tarjetas comerciales y de modificar sus comisiones, lo que constituye una fijación de precios; que sí, que está bien que haya cada vez menos libertad para que cada cual convenga un contrato de trabajo o tenga libertad para sindicalizarse o no o de ir o no a huelga o reemplazar a los huelguistas con personas que deseen trabajar.

          Todo lo que se está proponiendo es para que los chilenos seamos menos libres. Todo conduce a un mayor tamaño del patrimonio del Estado, posibilitado por gravámenes que hacen menor el patrimonio privado.

          Y el baluarte de la sociedad de libertades, la familia, se ha desmoronado y ya el 70% de los chilenos nace fuera del matrimonio, que es a su vez la base de la familia. Nos hemos convertido en un “país de huachos”, como ha escrito en “La Tercera” el historiador Alfredo Jocelyn-Holt. “Huachos” que sólo sabrán hacer lo que les enseñe el Estado, porque el antiguo “hogar familiar”, fuente de toda la primera enseñanza fundamental, que es la base de la educación formal, está dejando de existir, mientras "todos dicen que está bien...".

          Sí, la sociedad libre tiene en Chile sus días contados porque cada paso dado para privar de alguna libertad a los chilenos ha estado precedido de un coro de voces que “dijeron que estaba bien”.

sábado, 19 de julio de 2014

Este Pobre País Desmemoriado


          La verdad no deja tranquilo a este pobre país desmemoriado. Porque los extremistas de siempre (usted, yo y todos sabemos de dónde provienen) tuvieron que repetir su “hazaña” de poner una bomba en el metro, con tan mala suerte para su imagen que lo hicieron en los justos días en que se cumplía otro aniversario de su anterior bomba en el metro, en 1986, cuando el brazo armado comunista FPMR ponía explosivos en todas partes, y entre ellas ésa, que dio muerte a un pacífico pasajero.

          La coincidencia es desafortunada para la izquierda porque justamente en 1986 la actual Presidenta convivía con el vocero del FPMR que colocaba las bombas, Alex Voijcovich. Posteriormente no pocos frentistas convocaban a conferencias de prensa clandestinas, en las cuales comparecían encapuchados, asegurando que la conviviente de Voijcovich era una activa militante del Frente, donde se la conocía por su alias de “Claudia”.

          Como el país durante todos los años de gobiernos de centroizquierda se ha dedicado a ocultar la verdad y a perseguir y denostar a los militares que debieron combatir al terrorismo que colocaba bombas como las del metro, atentados como el de 1986 han sido cuidadosamente escondidos de la memoria colectiva y, por el contrario, el gobierno de Sebastián Piñera se esmeró en reforzar las mentiras históricas de la izquierda (crítica a los “cómplices pasivos”) y triplicó el número de querellas contra los uniformados que combatieron el terrorismo perpetrado por ella.

          Pero la historia discurre al margen de los intereses políticos y no se cuida de esconder lo que la corriente políticamente correcta desea mantener oculto. De modo que se ha conmemorado el aniversario del ferrocarril de Santiago a Valparaíso, que cumple su sesquicentenario, lo cual ha dado lugar a que también se recuerde la fecha, 1986, precisamente, en que debió ser interrumpido ese servicio de trenes, no sólo por su inviabilidad económica sino ante el atroz atentado que perpetró la extrema izquierda terrorista y que destruyó el puente Queronque, en la V Región, atentado que frecuentemente se le recuerda a ese ex prohombre concertacionista, ex ministro y ex senador, Carlos Ominami, a la sazón integrante del MIR, que se atribuyó el atentado.

Pues a raíz del mismo, que destruyó la doble vía ferroviaria en el lugar, se provocó después un choque frontal de trenes constitutivo de la catástrofe ferroviaria más luctuosa de la historia del país, que provocó 54 muertes y centenares de heridos.

          Como Chile ha vivido dedicado a perdonar y hasta a homenajear a terroristas autores de atentados como ésos (cerca de un millar fueron indultados, conmutados y amnistiados --sí, amnistiados de acuerdo al muy vituperado Decreto Ley de Amnistía de 1978--, al tiempo que se persigue inmisericorde e ilegalmente a los agentes de seguridad que lucharon contra los terroristas). Hay más de sesenta de aquéllos cumpliendo condena en un penal hacinado, donde ya cinco han muerto. Piñera cerró el otro en que algunos vivían pasablemente y sin hacinamiento las consecuencias de la prevaricación judicial.

Entonces ahora se trata de olvidar todo lo que inculpe a la izquierda y exculpe a las fuerzas de orden. Y la justicia de izquierda prepara un “catastro de los procesos sobre derechos humanos”, que si se dijera la verdad tal como es debería ser denominado “catastro de la Prevaricación Judicial”; pero esta iniciativa, por razones que no quedan claras en los comunicados oficiales de la Corte Suprema, ha dividido al Pleno de ésta y ha conducido a que renuncie a presidir dicho “catastro” el presidente del más alto tribunal (alto por jerarquía, no por su respeto a la Constitución y las leyes). Al parecer, hay corrientes internas que no comparten su iniciativa.

          Pero, como la verdad puede ser oficialmente ocultada pero no por eso deja de existir, en estos días se promueve la edición masiva, para poner al alcance del mayor número de chilenos, de un extracto del libro más importante publicado en 2013, “Procesos sobre Violación de Derechos Humanos: Inconstitucionalidades, Arbitrariedades e Ilegalidades”, del abogado Adolfo Paúl Latorre, que es una descarnada denuncia de los atropellos que la justicia de izquierda ha cometido y sigue cometiendo contra quienes estuvieron en la primera línea del combate al FPMR de la bomba en el metro, al MIR de la catástrofe de Queronque y a los “compañeros de tropa” cubanos que intentaron por la fuerza del terrorismo y las armas instalar un gobierno totalitario en Chile.

          La mayoría de este pobre país desmemoriado no tiene idea de lo que realmente sucedió y aplaude la persecución a quienes lo salvaron, tras haber llevado al poder a los victimarios devenidos “víctimas”, totalitarios travestidos de demócratas y agresores recalificados de agredidos y generosamente indemnizados por los jueces de izquierda.

          De todo lo cual dejo constancia hoy, una vez más, en la triste certeza de que la gran mayoría perseverará en su ignorancia histórica y consumará los disparates que el gobierno presidido por la otrora “Claudia” le propone y se ha empeñado en consagrar, para así reeditar el fracaso que tomó 17 años superar.

viernes, 18 de julio de 2014

Una Revolución Contra el Tiempo


          La Revolución está recién comenzando y ya está desilusionando a algunos de sus partidarios. Pues los verdaderos revolucionarios, como Teillier, preguntan qué está pasando, ante la evidencia de que la Reforma Tributaria, que apuntaba a la destrucción  del capitalismo en Chile, tras el consenso con la derecha se va a limitar a dejarlo manco y cortarle una mano, que los capitalistas están entregando felices, según su costumbre, con tal de salvar el brazo.

Claro, lo de la “joya más valiosa de la corona latinoamericana” ya se acabó. Nadie espera que Chile lo siga siendo. La economía libre tiene sus días contados. Ahora el Estado (“lo público”) “la lleva”. Por eso la economía general va para atrás. Menor crecimiento. Hasta el Ministro Arenas se ha dado cuenta y anticipa un 3,2% para 2014, pero va a ser menos de 3%, por supuesto. La última encuesta GDF Adimark dice que la confianza de la gente es la más baja desde 2012. La inversión enviada a evaluación ambiental ha caído en 62% en el segundo trimestre de 2014 (“El Mercurio”, 17.07.14). Cae en 35% la importación de camionetas en el primer semestre (“La Tercera”, 18.07.14).

Acá van quedando sólo dos grandes partidarios de que la Revolución siga su curso inalterada: Teillier y Piñera. El primero, porque es comunista y siempre ha estado en la naturaleza de su partido el arrasar con el capitalismo, y punto. El segundo, porque está inspirado en el sano principio de que debe repetirse el plato en 2018 y para eso nada mejor que el desastre que dejará en Chile la Revolución. Por eso sus incondicionales, como los senadores Iván Moreira y Lily Pérez, están en contra del acuerdo tributario alcanzado en el Senado, lo mismo que Teillier. Todos tienen en común la meta del desastre.

Pero todavía quedan cosas peores, como la Revolución Educacional de Eyzaguirre, que es una locura completa, porque va a gastar miles de millones de dólares en empeorar la enseñanza, haciéndola toda estatal, de acuerdo con los dictados de “la calle”, según él mismo dijo una vez (si bien se desdijo más adelante). Sin embargo, la Revolución Educacional es repudiada por los revolucionarios más extremos y que dicen representar al “movimiento social”. Entonces, esta Revolución Educacional ya tiene cinco características bien definidas: 1) Va a costar un tarro de plata; 2) Va a empeorar la enseñanza; 3) Se ha enajenado a la clase media; 4) También es repudiada por los grupos más radicales; y 5) No admite un consenso como el de la Reforma Tributaria, porque eso equivaldría a la crucifixión de Eyzaguirre y “su gordi” jamás va a permitir eso.

Por consiguiente, la “madre de todas las batallas” en la Revolución en curso, y con el mayor número de bajas, se va a dar en torno a la Reforma Educacional. Y los revolucionarios la van a perder, porque en esa instancia sí que los kerenskys se van a cambiar definitivamente de bando e inclinar la balanza. La inclinaron a favor de Allende el ’70 y en su contra el ’73. A favor de los militares el ’73 y en su contra el ’91. Llevaron a los comunistas al Congreso, primero, y al Gobierno, después, y ahora les van a frustrar a los rojos su Revolución.

Pero nada de lo anterior significa que la misma haya renunciado todavía a abrir otros frentes. Ya una kerensky, la Ministra Rincón, ha dirigido sus baterías contra el derecho de propiedad, que está directamente amenazado en el Programa Presidencial, pero de ello pocos se habían dado cuenta. El primer editorial de “El Mercurio” de hoy 18.07.14 se hace cargo de este nuevo frente, que para mí no es nuevo, pues hace tiempo dije en este blog que el principal, si es que no único, objetivo de la Reformar Constitucional y su previa Asamblea Constituyente es el derecho de propiedad, por la vía de eliminar los quórums especiales que lo protegen. Así, por simple mayoría la ídem se va a apropiar de las riquezas acumuladas por la minoría que “tira el carro” de la economía. Por supuesto, cada vez más propietarios se han dado cuenta y por eso baja la Bolsa, hay menos inversión y cunde la desconfianza. Pero otros creen que este gobierno no alcanzará a terminar con el derecho de propiedad antes de 2018 y que el desastre provocado por el resto de sus políticas llevará a que sea reemplazado por uno de signo opuesto, es decir, no revolucionario, sino moderado.

En el fondo, el mayor enemigo de la Revolución en curso será el tiempo. En ese sentido, vivimos una Revolución Contra el Tiempo.

 

martes, 15 de julio de 2014

Pobre País Equivocado

          Cuando ayer vi una entrevista en CNN al senador Ossandón, el único que se atreve a decir que es de derecha, y en ella expresó estar de acuerdo con el Gobierno en aumentar los impuestos y darle más plata al Estado para educación, ahí pensé: “Hasta aquí no más llegamos”. Si eso creen los políticos de la derecha ¿qué queda para los demás?

          Es que la izquierda los ha inducido a todos a hablar su idioma y por eso el país está como está. ¡Subir los impuestos para darle más plata a la educación estatal! Lo  dicen todos. ¡Pobre país equivocado!

          De partida, con sus anuncios tributarios el Gobierno lo único que ha logrado ha sido crear incertidumbre, disminuir el crecimiento y ¡por supuesto!, recaudar menos impuestos (ver cuántos menos en “El Mercurio”, 15.07.14, p. B5).

“Lo estás viendo, está pasando”, como dice la misma CNN. Y sin embargo lo sigues haciendo. Piñera se dedicó a subir impuestos y lo único que logró fue transformar un superávit fiscal de 0,6% del PIB en 2012 en un déficit de igual monto en 2013. Bachelet, con sus solos anuncios de todavía más impuestos, reformas laborales contrarias al capital, reforma constitucional expropiatoria, persecución a los privados a donde ve alguno que se mueve, se encamina a un déficit fiscal de 1,7% del PIB este año (misma fuente).

Cuando es el  crecimiento de “la torta” lo que permite sacar de ella pedazos más grandes, incluso para impuestos.

          Bueno, ahora con los arreglos a la Reforma Tributaria se está transformando lo que era un desastre completo en sólo un retroceso superable en cuatro años más. Tanto la Nueva Mayoría como la Alianza están divididas a este respecto. En  la primera, los revolucionarios de izquierda insisten en que se debe “avanzar sin transar” (Rossi, Navarro, Lorenzini, un kerensky devenido Altamirano) y no modificar el proyecto. En la segunda hay quienes sostienen lo mismo, y que se debe dejar que la Revolución marxista siga su curso, porque así el desastre será completo y el triunfo en 2018 quedará asegurado (si hay quienes piensan que hablar de 2018 es prematuro, lean las declaraciones de Rossi en “El Mercurio” donde acepta desde ya ser candidato presidencial para entonces). Pero, también en la Alianza, un sector mayoritario se inclina por evitar el desastre completo y ayudar al Gobierno a llevar a cabo sólo una Reforma Tributaria moderadamente perjudicial, pensando que de todas maneras será coronada por un fracaso económico e igual permitirá el triunfo opositor en 2018.

          En resumen y objetivamente, lo mejor sería que no hubiera reformas, pero un país equivocado las quiere tener de todas maneras. Con su pan se las coma.

          Pues lo más grave es que alguien de la oposición pueda siquiera pensar que la Reforma Educacional de Eyzaguirre vaya mejorar la educación, siendo que sus tres aspectos básicos conducen a empeorarla: la supresión del lucro, porque equivale a expulsar de la enseñanza a los emprendedores que busquen ganarse la vida educando y que han demostrado conseguir mejores resultados en ello que la enseñanza estatal; la supresión del copago, porque resta recursos de particulares precisamente encaminados a mejorar la instrucción de sus hijos; y el término de la selección, porque ésta es el medio idóneo para saber cuáles establecimientos son mejores. Pues si un colegio selecciona es porque enfrenta una demanda de cupos superior a su oferta, gracias a su calidad; al revés, los que no seleccionan (hoy los municipales) es porque tienen una oferta sobrada de cupos, debido al éxodo de alumnos, ya que todo apoderado que puede hacerlo retira de ellos a sus hijos, en busca de calidad. Es lo que ha sucedido en la práctica. ¿Qué nadie lo ve, cuando es evidente? ¿Qué les parecería a los chilenos que el equipo nacional de fútbol se formara sin la abominable selección y sólo por un equitativo e igualitario sorteo entre todos los que quisieran integrarlo? Yo ciertamente aspiraría a ser uno de ellos. ¿Qué le parecería a la gente que jugara yo en vez de Alexis representando a Chile, gracias al “sorteo equitativo e igualitario”? ¡Sería un seleccionado chileno tanto menos “segregado” y más “inclusivo”! Pero nunca más iríamos a un Mundial. Eso pretenden hacerle a la educación.

          Entonces, el país está muy perdido. Completamente equivocado. Persigue con mayores impuestos a los que producen y recibe menos ingresos debido al clima negativo que eso genera. Y afirma que los mayores recursos derivados de aquella persecución tributaria (recursos que no existen ni van a existir) deberán ser destinados a suprimir el lucro, el copago y la selección, para que haya educación de calidad, siendo que esos tres factores precisamente mejoran la calidad y sin ellos va a empeorar. Y hasta un senador de derecha aparece apoyando conceptualmente el doble disparate.


          ¡Pobre país equivocado! No tiene remedio. Está condenado a aprender a golpes. O a pronunciamientos.

domingo, 13 de julio de 2014

La Primera Víctima de la Revolución en Curso

¿Vale la pena seguirle dando vueltas al curso de la Revolución? No, más aún si todos se preocupan sólo de algunos aspectos menos graves de ella.

En la economía, la revolucionaria Michelle 2.0 ha dado paso a la más moderada Michelle 3.0 (no tan moderada como la Michelle 1.0 de 2006-10, con Andrés Velasco de factótum, pero por lo menos ahora algo alarmada de las consecuencias de su propia revolución). Entonces, la Reforma Tributaria pasa a ser, de desastrosa, a sólo perjudicial; y tenemos a todo el mundo respirando aliviado y a los empresarios jugando su acostumbrado papel de dejarse cortar la mano para salvar el brazo.

Un freno similar a la Reforma Educacional se torna inminente, siendo el ejemplo de los patines lo que convenció a todo el mundo de que el disparate era demasiado grande y había que optar por otro menor. Y ése será el paso siguiente.

Y, en fin, la Reforma Constitucional ya se ha transformado en un mero anuncio de una propuesta que estará redactada para 2018, cuando “ya habrá pajaritos nuevos” y, como antes he predicho, asumirá otro gobierno de signo opuesto al actual. Eso puede darse por seguro.

Personalmente, entonces, más que de todo eso estoy preocupado del estado moral del país. Exponente del mismo es un fallo de la Corte de Apelaciones de Santiago, en sala integrada por las ministras Teresa Figueroa y Gloria Solís y el abogado Ángel Cruchaga, que ha confirmado otro del ministro en Visita Miguel Vásquez, condenando a cinco años y un día de presidio al oficial retirado de la Armada Jorge Osses Novoa porque, siendo teniente, el 5 de octubre de 1973, y cumpliendo una orden superior, detuvo al funcionario de CELADE Fernando Olivares Mori y lo condujo al Ministerio de Defensa Nacional. Fue todo lo que hizo.

Y el ministro en visita y los de la corte concuerdan en que el teniente Osses sólo detuvo a Olivares y lo trasladó al Ministerio, entregándolo ahí. Y por esa conducta perfectamente lícita le imponen cinco años y un día de presidio como autor de un “secuestro calificado”. ¿Le importa al país que esté preso un oficial (r) inocente? Nada.

Eso es lo verdaderamente más grave de lo que sucede hoy en Chile.

Los sentenciadores ilegales añaden que (y aquí está, por supuesto, “la madre del cordero”), por tratarse de un “delito de lesa humanidad”, el Estado debe pagar una indemnización de 800 millones de pesos a la familia del detenido.

Lo más notable de este fallo es que los jueces confiesan estar conscientes de que no existe el “secuestro” por el cual condenan a Osses, como que afirman: “Han pasado más de cuarenta años y el condenado nunca tuvo la curiosidad de averiguar lo sucedido con Olivares Mori”. Pero ¿no lo están condenando por mantenerlo “secuestrado”? Es decir. SABEN que el delito NO EXISTIÓ. Y sin embargo, lo condenan. ¿Cabe mayor inmoralidad?

Por supuesto, la cadena de la prevaricación que cometen (delito de los jueces al fallar contra ley expresa, sancionado por el art.223 del Código Penal con inhabilitación perpetua y presidio o reclusión menores) es mucho más grave y extendida que eso, pues:

1)    Desconocen la prescripción;
2)    Desconocen la amnistía;
3)    Condenan a un ex agente del Estado por “secuestro”, delito que sólo puede ser cometido por particulares, según el Código Penal; y siendo que los mismos jueces reconocen en su fallo que Osses se limitó a “trasladar al detenido”, lo que reafirma que fue una “detención” transitoria y no un “secuestro” permanente;
4)    Afirman que “las causas por delitos de lesa humanidad son imprescriptibles”, siendo que tales delitos sólo fueron tipificados en Chile en 2009, al aprobarse el Tratado de Roma que los establece, y en cuyo art. 24 se dice expresamente que sus normas no pueden aplicarse a hechos anteriores a su vigencia; además, nuestra Constitución garantiza que “ningún delito se castigará con otra pena que la señalada por una ley promulgada con anterioridad a su perpetración”.

Desde la época de los jueces nazis (que no sólo condenaban por razones políticas sino que insultaban a los procesados) que no se veía tribunales, como los chilenos actuales, que añadieran a la prevaricación el insulto. Lo hacen los tres ministros de la Corte de Apelaciones en el caso Osses y dirigen a éste las siguientes invectivas en su fallo de 9 de julio último: “… a lo anteriormente señalado debe agregarse que el condenado, aunque muy joven, era oficial de la Armada de Chile, es decir, no se trataba de un marinero haciendo su servicio militar. Se trataba de un engranaje de la institución  naval (…) finalmente señalar que su participación se limitó a trasladar al detenido, hoy desaparecido, desde el lugar en que ese trabajaba hasta el Ministerio de Defensa, y desde ahí no haber sabido nada de él, a juicio de estos sentenciadores es una excusa inaceptable para un oficial, más aún cuando denota un desprecio absoluto por el destino de un ser humano. Han pasado más de cuarenta años de aquellos episodios y el condenado nunca tuvo la curiosidad de averiguar lo sucedido con Olivares Mori y mucho menos colaborar para cerrar una herida nacional”.

          Los propios ministros sentenciadores reconocen, entonces, que no es verdad lo del secuestro hasta hoy por el cual condenan a Osses, y lo vituperan por no preocuparse del destino del detenido, del cual él, por otro lado, no tenía por qué saber más, tras cumplir la misión de trasladarlo y entregarlo, sobre todo en un período en que había una lucha armada (entre el 11.09 y el 31.12 de 1973 murieron 301 personas a manos de la extrema izquierda, según la Comisión Rettig y su continuadora la Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación).

          El país se preocupa de que se estén gestando una tributación, una educación y una Constitución  con visos totalitarios, mientras dentro de él opera una Justicia no sólo con visos, sino de actuar completamente totalitario, para la cual de nada valen la Verdad de los Hechos, el Mandato de las Leyes, el Sentido de la Equidad ni los Derechos Fundamentales de las Personas, sino que todos esos valores son avasallados por la sed de venganza política.

El caso del oficial (r) Osses Novoa es sólo uno entre muchos, pero prueba que siempre la primera víctima de toda Revolución de izquierda, como la que está en curso, es el Estado de Derecho y su componente fundamental: el derecho humano a un debido proceso.

Éste está siendo crónica e impunemente atropellado en el Chile actual por la justicia de izquierda, pero todo el mundo está preocupado de otras cosas. “Primero les fue desconocido a los militares, pero yo no era militar…”


jueves, 10 de julio de 2014

"Enter Michelle 3.0..."

          …como dice Shakespeare en sus piezas teatrales. Pues yo venía sosteniendo en este blog que Michelle 2.0 es completamente distinta de la de su primer gobierno, Michelle 1.0, y que, atendiendo a los anhelos más profundos de su ser revolucionario, los mismos que la llevaron a marginarse de la Concertación a fines de los ’80 y adherir al PAIS de los comunistas, ahora que llegó al poder en brazos del 62% de los que fueron a votar se sintió con fuerzas para dar expresión a ese, su sentir más genuino. Así, se puso a la cabeza de la Revolución UP 2.0, que no dejará títere con cabeza y completará el legado de Allende y de su Revolución UP 1.0, eso sí que ahora sin los grupos armados que aquél prohijó y pagando indemnizaciones a quienes antes eran despojados sin compensación alguna.

          Esta interpretación mía era coherente con todos los anuncios programáticos de Michelle 2.0 y, por tanto, llegué a sentirme un fiel intérprete de la realidad, hasta que ahora ha irrumpido inesperadamente en la escena política, casi sin anuncio previo, Michelle 3.0, devenida Reina de los Consensos, haciendo concesiones impensadas y llenando con oleadas de felicidad a centenares de miles de empresarios privados pequeños y medianos que, como ha dicho su representante más activo, Juan Pablo Swett, con la Nueva Reforma Tributaria Consensuada ¡van a quedar mejor que antes! Desde luego, recibirán un alivio o bono extra que ni se soñaban: 60 días más para enterar el IVA retenido por ellos y que hasta ahora deben abonar al fisco antes de 30 días aunque el verdadero deudor del tributo no les haya pagado la factura.

          ¿Qué empresario iba a pensar en quedar mejor con la Reforma? Ninguno, pero Michelle 3.0, la nueva Hada Madrina de las PYMES lo ha hecho posible para esa enorme mayoría de los que facturan menos de dos mil 400 millones de pesos anuales.

          Por supuesto, los grandes empresarios que facturan más no están contentos. Esto es malo para el país porque son ellos los que “tiran el carro” del crecimiento y pueden apretar una tecla y llevarse capitales a lugares más acogedores, como la isla Jersey, donde tiene depósitos nuestro reciente visitante Plácido Domingo, según dice el diario de hoy. Pero si bien les han subido el impuesto a 27%, les han abierto alternativas de ahorro para eludir parcialmente el Global Complementario y pagar menos del 35% a que parecían condenados. En todo caso, a estas alturas ¿a quién le importa un rábano el crecimiento del país?

          Y el Ministro Arenas, que hace tan poco creía que, por fin, tenía a los capitalistas mordiendo el polvo, lo que se reflejaba en un semblante satisfecho, ha debido ahora someterse a que siga existiendo un FUT, si bien de sólo el 65% del anterior. Un FUTITO, como lo llama el intransigente Lorenzini (DC), que, dejando de ser un vulgar Kerensky, ha terminado convertido en un Marat denunciador de los girondinos moderados como Lagos Weber y Montes. De ninguna manera insinúo siquiera remotamente que una Carlota Corday chilena deba darle su merecido.

          Y si bien Arenas había dicho que no permitiría que le tocaran “el corazón” a la Reforma, en definitiva, como ha expresado el economista Bernardo Fontaine, a raíz del consenso alcanzado no sólo se lo han tocado, sino que se lo han trasplantado.

          En fin, la derecha observa desde su tumba cómo ha obtenido una “derrota honrosa” cuando ya no esperaba nada desde su particular  Más Allá, y con mucha gracia se somete a algo tan terrible como “La Decisión de Sophie”, al decir del economista José Ramón Valente: elegir una entre dos posibilidades atroces, para evitar que sobrevengan ambas.

          Es el consenso, el venerado consenso que, como decía Margaret Thatcher (que nunca se sometió a ninguno y por eso la llamaban “la Dama de Hierro”) “es el proceso de abandonar todas las creencias, principios, valores y políticas y, por tanto, se trata de algo en lo cual nadie cree y nadie objeta”. Veremos a dónde nos lleva el alcanzado esta vez.

martes, 8 de julio de 2014

El Hermano Mayor Sabe Más Que Usted

          El libro “1984”, de George Orwell, trata de un estado totalitario. Es una novela de los años ’40, pero se está tornando actual entre nosotros, porque se refiere a un país al cual Chile se está pareciendo cada vez más. Ambos están gobernados por “Big Brother”, el Hermano Mayor, que sabe mucho mejor que los ciudadanos lo que éstos necesitan o desean.

Cada cierto tiempo o en ocasiones especiales (por ejemplo, a los 40 años del “11”), todos los medios de comunicación controlados por el Hermano Mayor deben desatar un “minuto de odio”  contra el Enemigo Público Número Uno, llamado Emmanuel Goldstein en la obra. En Chile no es necesario decir cómo se llama. Fue un malvado que les dio toda clase de libertades nocivas a los chilenos para elegir su propio destino personal. Se le culpa a él y a su “modelo” de todos los males, crímenes y simples delitos imaginables y todos corean insultos contra su persona. Los que se atreven a defenderlo son agredidos en las calles por los partidarios del Hermano Mayor.

Y entonces el Hermano Mayor ahora no quiere que las personas como usted vendan o compren libremente medicamentos. Está preparando un “Reglamento de la Ley de Fármacos” para que la gente los venda y compre como él quiere. Él sabe mejor.

          El Subsecretario de Salud ha dicho que, con ese fin, se evitará asociar la compra de medicamentos con tarjetas comerciales del retail y de las farmacias: “los remedios no pueden ser tratados como un bien de consumo”. ¡Van a prohibir su venta a precios rebajados, porque la gente compraría más! Nadie sabía que los remedios baratos son un mal social. El Hermano Mayor cree que la gente no es capaz de decidir por sí misma cuántos ingerir. Porque él sabe, pero usted no.

“La idea –dice el Subsecretario—es que los pacientes no digan ‘voy a aprovechar de comprar este medicamento porque está en oferta y con mi tarjeta lo puedo adquirir a menor precio’”. (“La Segunda”, 8 de julio, p. 6) ¿Entiendes? ¿Sabes cómo se llama eso? Socialismo. Su leit motiv, como escribí hace un par de días: “¡Es la libertad, estúpido!” Odian la iniciativa privada. Tanto que marginaron a las empresas particulares del programa “Elige Vivir Sano”. ¿Le irán a cambiar el nombre a “El Gobierno Elige Cómo Tú Debes Vivir Sano”?

Consejo: siempre que le oiga decir al Hermano Mayor o a alguno de sus agentes que un bien o servicio que usted necesita “no es un bien de consumo”, póngase a temblar: le va a costar más caro o va a escasear o tendrá peor calidad, y perderá su libertad de producirlo o adquirirlo. El Hermano Mayor y sus esbirros creen saber mucho mejor que usted cuáles son sus necesidades. Aunque sus dictámenes sean disparatados, él siempre tiene la razón.

Cuando en la Unión Soviética los planificadores cumplían rigurosamente el plan de fabricar un millón de zapatos, lo propagaban a todo el mundo y éste aplaudía, no importaba que fueran sólo del pie izquierdo. Eso nunca fue culpa del Hermano Mayor, sino de algún saboteador actuando a las órdenes de Emmanuel Goldstein.

Y, por favor, al enterarse del nuevo plan sobre los remedios, no diga “no me importa, porque yo no tomo remedios”. Acuérdese del pastor Niemöller, bajo otro gobierno totalitario, cuando decía: “Persiguieron a los judíos, pero no me importó, porque yo no era judío…”