domingo, 3 de mayo de 2015

El País que lo Olvida Todo

               Dicen que “la memoria es la inteligencia de los tontos”. Pero, entonces, ¿qué queda para esos tontos que olvidan todo? Es el caso de la gran mayoría de los habitantes de Tontilandia, que el resto del mundo conoce como “chilenos”.

               Pues en su último discurso la Presidenta les anunció que en septiembre se pondrá en marcha un “proceso constitucional” para conseguir que en el país haya una Constitución “plenamente democrática y ciudadana”, y la gran mayoría aplaudió.

               Era la oportunidad para que Ricardo Lagos, presente en el acto, hubiera levantado su famoso dedo y le hubiera recordado, por lo menos, los siguientes párrafos del discurso que él pronunció en 2005, cuando le escamoteó con tan poca elegancia la Constitución a Augusto Pinochet, quitando de la rúbrica oficial de la Carta la firma de éste y poniendo la suya propia, que entonces pasó a ser “la Constitución de Lagos”. Como esos tipos que roban autos, les cambian el número de motor y lo inscriben a su nombre en el Registro Civil.

               En efecto, decía Lagos en 2005 de “su” recién adquirida Constitución: “Felicitémonos de este paso trascendente. Hoy es un gran día para Chile. El Congreso Pleno ha ratificado un conjunto de cambios a la Constitución que Chile venía reclamando desde hace muchos años… Hoy el nuevo texto constitucional se pone a la altura del espíritu democrático de todos los chilenos… Hoy tenemos entonces en Chile un día de alegría, de unidad, de reencuentro con nuestra historia. Como Presidente de todos los chilenos agradezco a todos los ciudadanos que lucharon por contar con una Constitución a la altura de nuestro espíritu libertario… agradezco al Congreso Nacional, a todos sus miembros, que han hecho posible que desde ahora Chile pueda mostrar al mundo un texto constitucional que lo hace participar plenamente de las naciones democráticas.”

               Lástima que hubo una persona que no se enteró a tiempo, Michelle Bachelet. Pues evidentemente no está al tanto de lo que nos informó Lagos en 2005: que ya teníamos una Constitución “plenamente democrática y ciudadana” como la que más.

               Pero no está sola: oí en la radio a un periodista “bien informado” decir que la actual Constitución había sido redactada “entre cuatro paredes por cuatro generales llenos de galones y sin consultar a nadie”. ¿No es eso fantástico? Ignoran él y la mayoría actual que desde el mismo septiembre de 1973 se reunieron los más distinguidos jurisconsultos representativos de la mayoría parlamentaria de la época, entre ellos los DC Silva Bascuñán y Evans, y que dieron término a su trabajo seis años después, entregándole al Consejo de Estado, encabezado por el ex Presiente Jorge Alessandri, un texto que este Consejo corrigió, además de suprimirle el preámbulo, y que la Junta de Gobierno sometió al pueblo en plebiscito el 11 de septiembre de 1980.

La ciudadanía lo aprobó con el 67 por ciento de los votos, guarismo coincidente con las encuestas de opinión chilenas y extranjeras previas.

               Luego, el 30 de julio de 1989, nuevamente el pueblo fue convocado por el gobierno y la oposición de entonces, la Concertación de Partidos por la Democracia, para ratificar la Constitución de 1980 con los cambios acordados entre aquél y aquélla. Y entonces, con registros electorales actualizados y reconocidos por todos, el 91 por ciento de los votos volvió a ratificar la Constitución así reformada.

               Nunca una Carta Fundamental en Chile y, posiblemente, en todo el mundo, había sido objeto de una ratificación popular reiterada, ciudadana y democrática más mayoritaria y terminante.

               Pero a la izquierda no le bastaba. No quería que la Constitución llevara la firma del principal estadista chileno del siglo XX, y posiblemente de toda nuestra historia, Augusto Pinochet . Entonces se hicieron centenares de nuevas y finales reformas en 2005 y Lagos orgullosamente estampó su firma al pie de las mismas, confiado en que la historia oficial haría olvidar a Pinochet, sin imaginar que la Historia con mayúscula lo recordará mucho más que a él y a su receta epónima de los '60: “la única solución consiste en que todos los medios de producción pasen a manos del Estado”, hoy en el basurero de la historia.

               Y después de todo eso viene Michelle Bachelet y les dice a los tontilandeses, a los cuales ya no les queda ni siquiera un resto de memoria (porque hace ya muchos años el KGB y la izquierda les lavaron el cerebro) que en septiembre empezaremos a trabajar para tener, con enorme dispendio de recursos, tiempo y energía, lo mismo que ya tenemos desde 2005, secundum Lagos, y desde 1980, según yo: una Constitución “plenamente democrática y ciudadana”.

               ¿Qué más queda por decir? Tal vez, “ora pro nobis”.

jueves, 30 de abril de 2015

¡Queremos Corrupción Sin Revolución!

           El mejor indicador de que la Presidenta está completamente equivocada acerca de lo que quiere la gente es su decisión de añadir al desbarajuste que sus reformas están provocando en el país un ingrediente desestabilizador adicional: el cambio de Constitución.

          La gran crisis que hay es de confianza, pero no de confianza en los liderazgos políticos, porque la gente nunca ha confiado en ellos, sino de confianza en que Chile seguirá siendo una sociedad libre. Estudien ustedes todas las encuestas de opinión y verán que los niveles más bajos de adhesión ciudadana los tienen y han tenido siempre quienes manejan el poder en Chile: los partidos, los parlamentarios y los jueces, en ese orden de repudio ciudadano. Eso ha sido siempre así, de manera que no ha habido desilusión alguna al respecto en los últimos tiempos ni se ha generado una crisis nueva.

          En otras palabras, los episodios de corrupción descubiertos últimamente no son lo que alarma a la gente y la hacen sentirse insegura: la alarma nace del Programa de Gobierno en curso, que está cambiando el modo de vida libre que prefiere la mayoría. 

          El descubrimiento de boletas y facturas falsas para financiar la política no amenaza el modo de vida de las personas. Los negocios de la nuera y el hijo de la Presidenta tampoco, aunque provoquen irritación por el tráfico de influencias o envidia por la cuantía de la ganancia fácil. Lo que tiene alarmada a la gente es el cambio de un Chile que se quiere parecer a Nueva Zelandia por otro que parece querer transformarlo en un socialismo real con cada vez más similitudes a la RDA, de la cual la mandataria es “eterna agradecida”.

          La última encuesta Plaza Pública Cadem, que cubre casi todo el país, revela un gran rechazo a la Presidenta (59% vs. 32% de apoyo) y mayor aún a su equipo de gobierno (66% vs. 25%), como también a sus “proyectos emblemáticos”: reforma tributaria con 49% de rechazo y 29% de aprobación, reforma educacional, 57% y 34% y reforma laboral, 45% y 33%. Ese clima revolucionario gestado a partir de tales proyectos ha provocado una gran caída de la inversión, del crecimiento y del empleo, este último disimulado por una vistosa trampa en la reciente encuesta del INE (revelada por CLAPES- UC) consistente en contabilizar a gran parte de los nuevos cesantes como “inactivos sin deseos de trabajar” (cuyo número ha dado un enorme y sospechoso salto con respecto a la encuesta anterior, que los ha sacado de la cifra de cesantía).

          La gente está asustada por la revolución, no por la corrupción. Tan poco lo está por esta última que el más reciente denunciado por hechos vinculados a la misma, Sebastián Piñera, aparece en “Ercilla”, último (27.04) encabezando, con 42,9%, el más reciente sondeo presidencial, versus 24,7% de ME-O y 11,7% de Ricardo Lagos, pese a haber sido el primero sorprendido emitiendo facturas “ideológicamente falsas” a SQM, Aguas Andinas, Calichera y otra sociedad menor y, peor aún, usando fondos de esas empresas para pagar un bono de desempeño de $130 millones a un ejecutivo (y posiblemente dos) de su empresa Chilevisión, mejorando así los números de ésta, con vistas a su posterior venta.
        
          Piñera dice que “no sabía nada”, por estar dedicado a obtener la Presidencia y ejercerla, pero el único ganancioso con esas operaciones fue él, personalmente. Los romanos, para determinar al responsable de hechos que no se sabía a quién atribuir, solían aplicar una máxima, “¿qui bono?”, “¿quién gana” con ellos? En este caso la respuesta rotunda lo señala: Sebastián Piñera. Sin embargo, la gente sigue votando más por él que por otros, incluso tan ajenos a las denuncias como el senador Ossandón, que ha advertido que si le encuentran una boleta falsa renuncia a su cargo. ¿Por qué la gente prefiere a Piñera?, porque lo ve con más posibilidades de ganar y le teme más a la revolución que a la corrupción. 

         Es decir, prefiere un “sexto gobierno de la Concertación”, apegado a “este modelo” y a la Constitución que Lagos escamoteó a Pinochet y declaró “plenamente democrática”; y quiere poner término a la revolución izquierdista de Michelle Bachelet y su “otro modelo”, con una nueva Constitución que nadie sabe qué va a decir y que la mayoría teme nos aproxime a la “democracia popular” de su admirada RDA.

               

martes, 28 de abril de 2015

Y lo Volvieron a Pillar...

          Fue una típica “pasada” de Sebastián, pues el único que ganó fue él: SQM, Aguas Andinas, una cascada y otra sociedad le dieron plata para la campaña del 2009-10, pero él la ocupó para pagar el bono de desempeño al ejecutivo máximo de su empresa Chilevisión. Se ahorró ese pago y mejoró el balance de la televisora, que iba a tener que vender pronto. Y lo pillaron. Ahora dice que no sabía nada, que sus hijos corrían con eso. También cuando escribía “gabiota” en su twitter le echaba la culpa a una hija.

          Lo malo (para el país) y lo bueno (para él) es que no importa que lo pillen, porque la derecha está y seguirá entregada a él. Va a la cabeza de las encuestas de presidenciables del sector. Como escribí en mi blog anterior, a la gente no le preocupa la probidad. Le importa ganar las elecciones.

Por supuesto que Sebastián también va a salir de esta encrucijada, como salió del lío del Banco de Talca, de la conspiración contra la Evelyn, contra Bielsa y contra Ponce, en el caso cascadas; de la compra de acciones de LAN con información privilegiada y de otras “piñericosas” menores. 
Pues la gente de derecha ve que este gobierno está desmantelando al país y que el mismo se volverá cada vez más parecido al de 1973, sobre todo ahora que se retorna a un sistema electoral proporcional como el que había entonces, que se persigue a los empresarios, que vuelve la legislación laboral de hace cuarenta años, que se acrecientan las trabas para producir, los impuestos, la delincuencia, la amplia intervención estatal y la incertidumbre constitucional.

Y como Piñera tiene la plata, las ganas y el soporte de las encuestas, en último término lo de la probidad no importa nada. Al menos en su caso, pues a otros les puede pasar que por una boleta dudosa de veinte millones de pesos se derrumben en las encuestas, como Velasco; pero Piñera tiene volando facturas ideológicamente falsas de Bancorp a SQM por más de 300 millones, forward con CB por 50 millones, mención de Hugo Bravo de una boleta para Fundación Futuro por otros 50 millones y ahora la malversación de donaciones electorales, y no le pasa nada en las encuestas.

Es que maneja la situación como nadie. Pues este pintoresco episodio del bono de desempeño en Chilevisión casi no ha aparecido en los principales diarios y poco en la televisión y la radio. Es obvio que los tiene controlados. Y en los “tribunales populares”, tipo Yerko Puchento y doctora Cordero, de alto rating y con llegada a las masas, ni siquiera es mencionado (al contrario, la doctora lo proclamó para 2017 y anunció que votaría por él). Mientras, ambos despedazan a casi todos los demás.

Es, como dije en otro blog anterior, el político más poderoso de Chile. A veces pensaba que lo único que no podía controlar en el país era este blog, pero incluso eso ahora lo dudo. Pues tiene un paniaguado dedicado a insultarme en los comentarios y yo, apenas me di cuenta, lo comencé a eliminar, seguramente con perjuicio económico para el injuriador. Era al único que había eliminado sistemáticamente, por pasarse de la raya, ¡pero ahora resulta que alguien ha suprimido la opción “eliminar” de “Blogger”, y no puedo suprimirlo! Entonces, capaz que de repente puedan empezar a aparecer en este espacio comentarios llenos de elogios a Piñera: advierto de antemano que van a ser falsos, que sólo van a dar testimonio de que también se ha apoderado de mi blog (o de que he recibido “una oferta que no puedo rechazar”)…”It’s a joke”…

          En conclusión, en un país en que la probidad no le importa a nadie, y sí a muchos les preocupa el proceso de destrucción económico-institucional que está sufriendo (la última encuesta Plaza Pública Cadem prueba que todas las reformas de Bachelet tienen rechazo mayoritario), es perfectamente posible que el hecho de haber sido Piñera pillado una vez más, tampoco importe absolutamente nada.

          

domingo, 26 de abril de 2015

¡Por Favor, Al Menos No Hablemos de Probidad!

          “Nadie es profeta en su tierra”. He referido cómo, hasta en mi propia familia, critican que yo exponga TODAS las faltas a la probidad y no sólo las que convienen “a nuestro sector”.

          Un amigo que vive en ultramar me escribe: “…no escasean los ululantes dispuestos a castigar o a amedrentar a quien se atreva a desafiar a los caudillitos de pacotilla que ensombrecen la vida nacional, pero lo más elevado de la condición humana clama por perseverancias ennoblecedoras como la tuya. No son pocos quienes redescubren el utilitarismo ignominioso de la prudencia y del silencio. Shakespeare, conocedor perspicaz de estas sutilezas, inmortalizó el problema y lo aconsejable que a muchos se les antoja resolverlo a gran distancia del honor, la decencia y la honestidad. He ahí el inmortal monólogo de Falstaff en la segunda parte de su Enrique IV, en el cual el insigne vate –a través de su rotundo personaje— presenta el concepto del honor como algo tan ridículo como carente de valor. Por supuesto que tal parlamento es salvajemente irónico y sólo sirve para acentuar la estatura moral ejemplarizante de aquellos seres humanos privilegiados, como tú, que comprenden que vidas huérfanas de honor y honestidad no sólo son corruptas sino que corrompen todo a su alrededor”.

          Yo entiendo la desesperación de la derecha. La Nueva Mayoría está destruyendo el modelo de sociedad libre que legó el Gobierno Militar y la gente que aprecia lo que ello significa para el futuro de Chile está dispuesta a todo, hasta a asirse de un clavo ardiente, con tal de que el socialismo no se perpetúe en el poder. Cada vez más personas creen que lo hará. Leo que el millonario Nicolás Ibáñez, que tras vender su red de supermercados a Walmart amasa unos miles de millones de dólares, emigra a los EE. UU. con su patrimonio y disuelve su oficina local de negocios. Leo que Horst Paulmann vende el Banco París y está buscando comprador. Un experto financiero me refiere los casos de otros empresarios chilenos (del rango de los 200 millones de dólares), que están cerrando su venta a inversionistas extranjeros. Lo interpreto como que los chilenos “sabemos mejor” del futuro local que los foráneos. Los que vendieron universidades privadas a extranjeros antes de la razzia de Piñera y la Concertación contra la industria de la educación superior chilena por lo del “lucro”, que tantas pérdidas les ha generado, sin duda “sabían mejor”.

          Entonces, me dicen, “el fin justifica los medios”. ¿Qué necesidad hay de destacar las facturas ideológicamente falsas de Piñera o el hecho de que haya pagado a sus ejecutivos con platas electorales que le dio Soquimich? Y añaden: “Nuestra prensa” oculta todo eso, pero tú insistes en exponerlo”. “¿Por qué no te callas?” Piñera tiene la plata, tiene ganas, está bien en las encuestas y comprará todo lo necesario para ganar, incluso a la Nueva Mayoría, a la cual llevó a votar en favor suyo días atrás en la Cámara, para rechazar el informe que lo acusaba de faltar a la prescindencia en el caso Cascadas. ¿En qué país vives, Hermógenes?”

          Yo les contesto que bueno, pero entonces, por favor, al menos no mintamos y no hablemos de ética. Digamos francamente que estamos buscando la ventaja política y la manera de ganar a cómo dé lugar. Confesemos que nada de esto tiene que ver con la probidad.

El problema es que ni siquiera lo confesamos. Hoy he leído a Cristián Monckeberg, presidente de RN, declarando, en “El Mercurio”, que su partido no apoyará a nadie que haya sido condenado por faltar a la probidad. Pero ¿cómo? Si ya lo hizo y todos saben que lo volverá a hacer. Sebastián Piñera había sido condenado por la resolución 306 de la SVS por faltar a la probidad al comprar acciones con información privilegiada y RN lo llevó como candidato presidencial y ganó con él. ¿Alguien cree que no lo volverá a hacer en 2017? Entonces, ¿por qué dice Monckeberg esas cosas?

          ¿Alguien cree que la Presidenta no sabía de los negocios de su nuera y su hijo si lo había nombrado en un cargo ad honorem y, sin embargo, ambos exhibían obscenos “signos exteriores de riqueza”? Porque incluso ella, que es no creyente, sabe que “sacristán que vende velas y no tiene cerería, de dónde peccatas mea, si no es de la sacristía?" Y está empeñada en una tremenda campaña político-publicitaria por la probidad.

          Al menos seamos honestos en reconocer que no nos importa, con tal de ganar dinero o poder. ¿Para qué agravar con la mentira y la hipocresía nuestro estado de corrupción general?

viernes, 24 de abril de 2015

La Ética y la Política

          Cuando en mi hogar se supo la noticia publicada en “El Mostrador”, de que los pagos por parte de SQM de facturas de una sociedad del director de Chilevisión, Jaime de Aguirre, que era de Piñera en 2009, eran para pagarle a éste su bono de desempeño, mi familia unánime y categóricamente me pidió que “no hablara de eso, que no siguiera con lo de Piñera”.

Ahí me di cuenta de lo equivocado que estoy. “Nuestra prensa” es inmisericorde para encontrar boletas presuntamente falsas de Peñailillo, pero ni siquiera publica las de Piñera, como en el caso de las de de Aguirre. Es decir, el candidato Piñera pedía plata para su campaña a SQM y Aguas Andinas, (más otras empresas que, púdicamente, “El Mostrador” no quiere nombrar), pero los dineros se destinaban a cubrir deudas de una empresa del candidato, Chilevisión, con sus ejecutivos de Aguirre y Conca (este último no quiso comentar). Horrible por donde se le mire. Una Piñericosa mayor, sin duda. Pero en mi hogar me piden que me pliegue a “nuestra prensa” y, al igual que ella, no diga nada.

“Pero qué quieren, ¿que sea cómplice pasivo?”, argumento. “¡Sí!”, me dicen categóricamente la vocera oficial de mi hogar y el coro que la secunda.

¿Qué quiere decir esto? Que el tema no es ético, sino político.

Hoy día un grupo de jóvenes de derecha escribe a “El Mercurio” que los partidos del sector no deben esperar el veredicto de los tribunales para sancionar conductas contrarias a la ética de sus militantes. Ellos, todos bastante centristas, están seguramente pensando en Jovino Novoa. Pero lo mismo se aplica a Piñera, que fue nombrado por Hugo Bravo con una factura a la Fundación Futuro, que ésta desmintió; y luego aparecieron numerosas facturas de Bancorp (Piñera) a SQM, que aquella firma dijo correspondían a asesorías financieras, pero el vicepresidente de finanzas de SQM declaró que nunca había sabido de tales informes ni los había utilizado; y ahora las facturas de los ejecutivos de Chilevisión. ¿Están dispuestos los mismos jóvenes centroderechistas firmantes de la carta a “El Mercurio” a demandar a los partidos del sector que, por consideraciones éticas, nieguen su apoyo a Piñera? Yo creo que no, pero si ellos mandan otra carta a “El Mercurio” afirmando que sí están dispuestos y que no se puede apoyar a un candidato que esté detrás de esas cosas, les creeré. Apuesto doble contra sencillo que no lo van a hacer, porque esto es política, no ética, para ellos también.

Nuestro país no es ético. Derecha e izquierda se dicen, en el fondo de su conciencia: “si la trampa me sirve para ganar, la hago”. Y obran así. La justicia de izquierda obra así. “Nuestra prensa” oculta y cohonesta las trampas propias y denuncia y magnifica las de izquierda. La de la Nueva Mayoría hace lo mismo. Pero si sus integrantes reciben “un ofrecimiento que no pueden rechazar”, se dan vuelta, porque no son éticos, y a la hora de una ganancia personal, tampoco son políticos. ¿Alguien ha llamado a escándalo por el hecho de que los parlamentarios de gobierno se dieran vuelta en la sala de la Cámara el jueves para rechazar un informe apoyado por su propio sector en la comisión y que Piñera quería ver rechazado? Se dieron vuelta y lo rechazaron, y “nadie dijo nada… nadie dijo nada…”, salvo este blog. 

Pero en mi propio hogar me piden que este blog “no siga con el tema”.

          Es que “el tema” no es la ética, sino la política. Por eso es importante que venga llegando Insulza. Ya se ha abrazado con Piñera y lo ha elogiado. ¡Es que son de los mismos! Entre bueyes no hay cornadas, no hay que sacarse la suerte entre gitanos. ¿Se acuerdan cuando a principios de los 2000 Lavín tenía la siguiente elección en el bolsillo, encabezaba todas las encuestas y el socialista Cortés Terzi escribía que la Concertación estaba bailando “El Vals del Adiós”? Bueno, Insulza estaba en Interior y apareció de la nada una publicación llamada “Plan B”, que inventó todo un cuento con “el menor LZ” acusando de pedofilia a senadores UDI, sobornado con las zapatillas que le regaló Girardi, mientras el cura Jolo y Gemita Bueno llevaban la batuta del escándalo contra la UDI (detrás del cual también estuvieron Piñera y Pía Guzmán) y la candidatura de Lavín se vino abajo en las encuestas. Nunca nadie le pudo sonsacar a Insulza quién financiaba “Plan B”.

Claro, después aparecieron los sobres con billetes, las triangulaciones del MOP-Gate y todo lo demás. Pero como se trata de política y no de ética, hubo un gran perdonazo y todo quedó atrás. Otro gran triunfo de Insulza. Reparó lo irreparable. Bueno, ahora llega a eso. ¿Tú crees que a éI lo estarían acosando como a Peñailillo? Por supuesto que no. Se sacudiría de todo, tal como Piñera se sacude ahora de los $318 millones en facturas de Bancorp y los $135 millones de la sociedad de de Aguirre a SQM, y el forward de $49,9 millones, diciendo que no tiene nada que ver.

Por algo el primer acto del Panzer llegando al país fue juntarse con Piñera, elogiarlo y hacer cosas juntos. Este país lo manejan los viejos zorros y no los jóvenes rurales ni los que escriben cartas al diario rompiendo lanzas por la ética, que caen en todas las trampas. Aquí no tienen nada qué hacer los que andan buscando informes de asesoría para justificar sus boletas. Los pesos pesados no necesitan justificar nada, niegan todo, silencian a los diarios importantes para que no publiquen nada que los perjudique y dan vuelta las votaciones como si tal cosa.

          No es la ética, sino la política. Ésta y no aquélla importan a la derecha y la izquierda. La primera quiere evitar que la segunda desmantele el país como lo está haciendo, y no le importan los medios. La segunda quiere desmantelar el modelo y lo va a seguir haciendo, y tampoco le importan los medios. Y a tipos como a mí, a quienes nos importan el país, pero también los medios, que pensamos que la ética tiene algún valor, nos piden que nos quedemos callados. A mí me lo han ordenado en mi propio hogar. Juzguen ustedes si me he sometido.


martes, 21 de abril de 2015

Renuncia de Piñera

          Se dice que si se comprueba que las boletas de honorarios emitidas por el Ministro del Interior cuando era un simple profesional, hace dos años, no corresponden a servicios efectivamente prestados, él debería renunciar. Está implícito en ese pronunciamiento el concepto de que quien ha incurrido en dicha falsedad no puede desempeñar ese cargo. Por supuesto, mucho menos puede una persona que ha incurrido en esa conducta ser Presidente de la República. Y si no puede serlo, tampoco puede ser candidato al cargo.

          Claro, estas cosas se juzgan públicamente de acuerdo al eco que encuentran en los medios de comunicación. Si aparecen en todos y los periodistas y sus entrevistados crean un clima de escándalo en torno al caso, la condena popular es inevitable. Entonces un mismo hecho puede merecer un muy diferente juicio social según si es o no divulgado en los medios de comunicación. El que controla éstos, controla la opinión general.

          Por ejemplo, apareció en un solo diario, “La Tercera” del lunes, la declaración del vicepresidente de finanzas de SQM, Ricardo Ramos, que ocupa el cargo desde 1994, en el sentido de que no existió nunca asesoría financiera alguna de Bancorp, la firma que administra el patrimonio del ex Presidente Sebastián Piñera, a dicha empresa, SQM.

          Pues en el listado de facturas pagadas por dicha sociedad que están siendo judicialmente investigadas, han aparecido quince, por un monto de $318 millones, cobradas por Bancorp entre 2009 y 2010.  Esta última firma ha declarado que “corresponden a servicios de asesorías financieras en materia de administración de inversiones”. Pero el vicepresidente de finanzas de SQM ha precisado: “Nunca tuve un insumo que proviniera de esta supuesta asesoría… La única explicación plausible es que nunca existió… Desconozco totalmente a este proveedor, desconozco la factura, no he tenido ningún servicio asociado a ésta”.

          Pero todo esto apareció en un solo diario y no fue recogido por ningún canal de televisión. La prueba cierta de que $318 millones en facturas ideológicamente falsas emitidas por la sociedad que administra el patrimonio de Sebastián Piñera es menos noticia que la mera sospecha de que boletas de honorarios emitidas hace dos años por el Ministro Peñailillo cuando era un simple profesional, por un monto veinte veces menor, ha quedado de manifiesto en estos días: la información de lo primero no ha aparecido en ningún otro diario ni en ninguna pantalla de televisión, mientras la de lo segundo ha llenado grandes titulares y acaparado el espacio noticioso televisivo y hasta el de la farándula.

          Así, tan desequilibradamente, se forma el juicio de la opinión pública chilena. Y por algo mi anterior blog, referido a actuaciones del ex Presidente Piñera, se titula “El Político Más Poderoso de Chile”.

          Pero supongo que los Catones que abundan en el país para defender la moral pública y piden la renuncia de Peñailillo por la mera sospecha de que no haya prestado los servicios que indican sus boletas, con mayor razón ahora van a solicitar la renuncia de Sebastián Piñera a una posible candidatura, sin esperar a marzo de 2016, como él ha anunciado.

Puesto que si algo debe quedar claro es que los estándares éticos exigibles para ejercer la Presidencia de la República en ningún caso deberían ser más bajos que los que deben demandarse en un Ministro del Interior.


Esto, por cierto, si Chile fuera una sociedad en que la moral pública merece alguna consideración. 

sábado, 18 de abril de 2015

El Político Más Poderoso de Chile

          El semanario “Qué Pasa”, caracterizado por sus recientes aciertos periodísticos, anuncia en su edición del viernes: “La UDI se arrima a Piñera”.

          Es que, en medio del tsunami que ha sufrido ese partido como secuela del terremoto en el grupo Penta, su principal aportante económico, se ha quedado sin recursos para sostener su estructura partidaria. Entretanto, se ha erigido en el principal operador político dentro de la colectividad el ex ministro del Interior y primo hermano de Sebastián Piñera, Andrés Chadwick, quien a la vez preside la Fundación “Avanza Chile”, formada por el ex mandatario para garantizar su continuada presencia en el escenario político. A la misma pertenece también su ex ministra Cecilia Pérez, activa en los medios de comunicación en la defensa de la imagen del ex mandatario y que ha anunciado para marzo de 2016 la decisión acerca de si éste será o no candidato en la próxima elección presidencial de 2017, anuncio cuyo contenido todo el país conoce de antemano. Si Chadwick es la mano derecha política de Piñera, Cecilia Pérez es su mano izquierda, la cual no deja de ser importante, puesto que Sebastián es zurdo.

          En medio del clima de crisis política que vive el país, provocado por las conductas de personas de gobierno, parlamentarios y dirigentes partidistas, de sus familiares (usados por ellos), y de algunos empresarios, la UDI ha quedado a la deriva y sin liderazgos propios, debido a la atmósfera de desprestigio que le generó el caso Penta.

Yo le anuncié a ese partido hace seis años que precisamente eso le sucedería si adhería a la candidatura presidencial de Piñera, que había sido su peor enemigo desde el instante mismo en que empezó a regir la plena democracia prevista en el articulado permanente de la Constitución. Incluso le pronostiqué a dicha colectividad una “toma de control hostil” del partido por parte de Piñera, una vez desarticulado por haberse arrimado a su mala sombra en 2009. Pero no preví que la crisis iba a derivar de la ayuda que recibía de sus militantes más acomodados, eso es verdad. Sea como fuere, ello la ha llevado a una situación desesperada y, como el mismo “Qué Pasa” escribe ayer: “…cada vez cobra más fuerza la posibilidad de que la UDI apoye tempranamente una segunda candidatura de Sebastián Piñera. Así lo han hecho saber parlamentarios y dirigentes de la UDI, incluso algunos que en el gobierno pasado no fueron cercanos al ex mandatario”.

          “Poderoso caballero es don Dinero”. “Primum vívere, deinde philosophari” ("primero hay que vivir, después filosofar").

          Pero no quería hoy comentar el caso de la UDI, salvo para poner de relieve el poder político que ha adquirido Sebastián Piñera. Este deriva de tres condiciones personales suyas: ser poseedor de una gran fortuna, la cual está dispuesto a emplear a fondo en su propio beneficio político; tener una ambición de ganancia, poder y figuración que no repara en medios para conseguirlos; y estar dotado de una gran audacia.

          Eso explica situaciones insólitas, como la que se presentó el jueves en la Cámara de Diputados, cuando se trataba de aprobar el informe de la comisión investigadora del “caso Cascadas”. Los escuderos de Piñera en dicha comisión, por una inadvertencia, no actuaron a tiempo para frustrar un dictamen desfavorable de la misma para su mandante, pues el informe final presentado a la sala dijo: “No es posible para esta comisión determinar con absoluta certeza si Sebastián Piñera cumplió o no con su deber público de abstención de involucrarse en negocios privados de su interés en su calidad de Presidente a la fecha de los hechos investigados”. Y eso era inadmisible para el así aludido.

          Pues este párrafo daba fuerza a la afirmación fundamental del principal investigado en el “caso Cascadas”, Julio Ponce, que recibió toda suerte de presiones de parte de Piñera, accionista de las sociedades Cascadas, para fusionarlas, lo que le generaría a éste una ganancia de capital. Dicha afirmación de Ponce fue: “Si el Presidente no hubiera sido accionista de las Cascadas, no habría habido caso Cascadas”.

          Entonces el ex Presidente no podía permitir que la Cámara, controlada por la Nueva Mayoría, aprobara el informe de la comisión que puso en duda su cumplimiento de su deber de abstención. ¿Y qué hizo? Yo no sé lo que hizo, aunque lo sospeche, pero ganó la votación siendo su sector una minoría, y el informe fue rechazado por 41 votos en contra, versus 31 a favor y 14 abstenciones. El diputado socialista Juan Luis Castro comentó en “El Mercurio” de 17.04.15: “Es bochornoso, porque donde había una mayoría clara y argumentos para haber aprobado (el informe de) la comisión, me parece insólito que se encuentre con un revés en la sala. Lo que significa que hubo parlamentarios de la Nueva Mayoría que no acompañaron la votación de sus propios representantes en la  comisión”.

          Obvio: recibieron una oferta que no pudieron rechazar, y votaron en favor de Piñera. Es una historia conocida. Durante el gobierno de éste, el diputado Jorge Burgos presidía la comisión investigadora de su compra de acciones LAN con información privilegiada y tenía mayoría de cinco concertacionistas versus tres aliancistas, pero al poner en votación la medida de pedir la grabación de la voz que ordenó la compra a Banchile Corredores, voz que todo el mundo iba a reconocer, se encontró con la sorpresa de que la medida fue rechazada por cinco a tres. Es que estaba lidiando con un político poderoso y audaz, al punto de que al menos dos parlamentarios del bando de Burgos recibieron un ofrecimiento que no pudieron rechazar, y entonces el objetivo de esa comisión investigadora también se frustró, tal como ahora el de esta otra, del caso Cascadas. El diputado Castro habló de “humillación insólita” y del peligro de quiebre de la coalición gobernante. Es que no sabía con quién estaba tratando.

          Cuando se habla del “caso Cascadas”, el 99 por ciento de los chilenos piensa que se trata de algunos operadores financieros que hicieron ganancias indebidas comprando o vendiendo acciones de las Cascadas y que fueron sorprendidos por la Superintendencia. Pero la verdad es otra: el Presidente de la República de la época quería ganar más dinero y presionar al controlador de las Cascadas, Julio Ponce, para que las fusionara, y así hacer esa ganancia. La corredora Moneda, que administraba las acciones pertenecientes al Presidente, instó a la Superintendencia a investigar las transacciones de Ponce. Esto no lo digo yo, lo dice un ex funcionario de Piñera, docente de la UC,  Martín Larraín, en “La Segunda” del 17.03.15: “Una administradora de fondos, Moneda, hizo las primeras denuncias por el caso Cascadas. Dicho de otra forma, estos casos los han levantado los inversionistas, no la autoridad. Y ellos han ejercido presión por sanciones cada vez más severas”.

          ¿Qué le decía Pedro Pablo Gutiérrez, de Moneda, a Julio Ponce en agosto de 2013? Que le pasarían “una multa monstruosa de cien millones de dólares, salvo que hubiese fusión”. Esto lo reveló Ponce en “El Mostrador” el 12 de marzo de 2014 y no ha sido desmentido. Y también dijo que el abogado Darío Calderón le refirió una conversación con el Presidente en que éste le dijo: “Encárgate tú de la fusión, que yo me encargo de la Super”. Calderón nunca ha desmentido esto en más de un año. Y también Ponce reveló que el director Patricio Phillips, de las Cascadas, había hablado con el subsecretario de Hacienda de Piñera, Julio Dittborn, y éste le había relatado que en una reunión del comité político en La Moneda, a la que concurrió como subrogante del titular de Hacienda, el Presidente le preguntó en qué iba el tema de la fusión de las Cascadas. Después que esto se publicó, Dittborn y todos los demás que estaban ese día en el comité político declararon que nunca se había hablado ahí de las Cascadas. Fue como en la URSS, donde borraban de las fotos oficiales las imágenes que no les convenían.

          ¿Cuál es la conclusión? Que hay un político muy poderoso, que siempre se sale con la suya, y está listo para volver al poder, dado que hoy tenemos un gobierno que marcha contra el sentido de la historia y pretende regresar a un socialismo real, desmantelando la estructura de la economía libre que legó el Gobierno Militar y nos llevó desde el vagón de cola de las naciones subdesarrolladas, donde estábamos en 1973, al primer lugar del hemisferio y a una sociedad libre que todos quieren imitar. Y está más que claro que la gran mayoría no desea esa regresión. Cualquier encuesta lo demuestra.

          Por consiguiente, en 2018, o antes, si prospera la proposición de adelantar las elecciones, la mayoría va a votar por cualquiera que se ofrezca a detener el desastre general que ha desatado este gobierno. "La Moneda está ahí". ¿Y quién va a ser el depositario de ese apoyo electoral? No se ve a nadie, salvo al político más poderoso de Chile, cuya fortuna, cuya ambición y cuya audacia lo convierten en el heredero natural del poder después del desastre de Bachelet. El único que, gracias a su audacia infinita, ha flotado por sobre el escándalo, aunque figure su Fundación Futuro recibiendo, a través de Hugo Bravo, $50 millones de Penta; aunque aparezca un forward suyo con CB por otros $50 millones y aunque aparezcan facturas de su firma Bancorp, por más de $300 millones por "asesorías" a SQM en plena campaña presidencial. Nada de ello es presentado con escándalo en la prensa, como en el caso de los $20 millones de Velasco o los $45 millones de Ominami, ambos, a diferencia de Piñera, acosados por periodistas inquisitivos, que no se atreven siquiera a plantearle el tema al político más poderoso de Chile. Éste también libre de ser públicamente crucificado por Yerko Puchento y otros Savonarolas a la violeta que predican en el medio local. Es que goza en todas partes, salvo en este insobornable blog, de un manto de protección general.

Todo lo demás lo tiene perfectamente controlado el político más poderoso de Chile, tanto como las comisiones investigadoras o la sala de la Cámara o los restos náufragos de la UDI y, en breve, la conducción de RN y el manejo de los medios y los políticos que le permiten su fortuna, su ambición y su audacia, en un país que tiene desde hace mucho tiempo quebrado su espinazo moral.